El círculo alquímico

El círculo alquímico
El círculo alquímico, de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-95690-73-9. A la venta en enero de 2011.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El círculo alquímico

Ayer estuve con Paco en la bodega del Suso, en el barrio. Nos tomamos unos vermús en ese ambiente único que solo puede encontrarse en un bareto-bodega de la periferia de Madrid. La bebida es barata y el Suso trae en papel de plata una tortilla o unas croquetas caseras de casa para poner de aperitivo. Generalmente te partes el pecho de risa, porque como el propio Suso dice, su bodega es un frenopático. No en vano alberga en su barra a todos los colgaos del barrio que, con sus ocurrencias disparatadas, no hay más remedio que reírse.

Luego nos fuimos al Goterón, un bareto del barrio que es un emporio gastronómico. Os puedo decir que hacen el mejor arroz con Bogavante que he probado, y ya he corrido mundo. Curioso, porque os hablo de Canillejas, no de Alicante o de Málaga. El caso es que el encuentro con Paco no fue premeditado y solo tomamos unos aperitivos. Unas gambas de Huelva y unos montados de jabón ibérico con aceite de oliva virgen extra escoltados por dos copas de Marqués de Cáceres. Hasta nos echamos dos chupitos de hierbas caseros para rematar la velada.

Estuvimos hablando de “El círculo alquímico”, lógicamente. Paco me ha pasado la portada y la contraportada que os pongo arriba. A mí me ha gustado el diseño. Para ser una editorial pequeña se lo han currado. La novela está ahora en imprenta por lo que es más que probable que el libro esté en las librerías antes de fin de año. Otra cosas son las presentaciones, que no se sabe todavía cuándo se van a poder hacer. Como os dije, esta es la segunda novela de Paco, ya que la primera sigue secuestrada en una editorial grande. Pero es la primera que Paco va a tener en el mercado, lo que son las cosas. Y, lógicamente, está muy ilusionado, si hasta lo estoy yo de tener un colega escritor. Además, que escribe bien el jodido, a pesar de ser ingeniero y no ser de Letras. Yo, como sabéis, me he leído todas las suyas. Y como ya os he dicho en alguna ocasión, no tienen nada que envidiar a las novelas de otros novelistas conocidos. Lo que pasa es que este mundillo funciona mucho por los contactos. Y Paco, hasta ahora, es un desconocido.

Espero que a partir de ahora todo esto cambie como consecuencia de que las novelas se agoten en las librerías. Yo os prometo que no vais a salir defraudados.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La novela de Paco Gómez se acerca

Normalmente, cuando voy a una comisaría, me miran con mala cara. Ser detective privado en España es complicado. No se puede actuar como lo hacen los americanos en las películas. Estamos bastante restringidos en cuanto a las labores que podemos hacer y si nos pasamos nos quitan el permiso. Yo tengo licencia de armas, lo que me ha sacado de más de un apuro, pero solo es porque fui policía. En la mayoría de los casos, no se conceden.

Anoche me pasé por la comisaría del barrio. Ahí todo es distinto, porque es donde presté mis años de servicio. Además está Antonio Parras, a quien conozco desde que éramos pequeños. Les serví un caso resuelto en bandeja. Después, el inspector se vino a cenar conmigo y por el camino recogimos a Paco. Nos fuimos a la freiduría el Chaval y cenamos unos bocatas de Gallinejas. Paco y Antonio hacía un huevo de tiempo que no se veían.

Al final acabamos tomando una copa en un garito de Julián Camarillo. Paco nos contó que a Pedro de Paz le han dado un premio de novela. Estaba tan contento porque le considera un buen escritor y amigo. Además nos comentó que a Carlos Salem le habían concedido el París Noir de Novela Negra en Francia. Y que le había escrito desde París para decirle que unos poemas que Paco le regaló en la presentación del poemario de Salem habían sido depositados por el poeta y su chica en la tumba de Cortázar, en el cementerio de Montparnasse. Estaba contento porque no imaginaba un final mejor para unos poemas suyos.

Paco nos contó que el editor le ha dicho que quiere sacar su novela para finales de Diciembre y que habrá presentación en Toledo y en Madrid. Está contento pero, por otra parte, con la mosca detrás de la oreja, por aquello de que hasta que no vea su libro publicado no se lo cree. Tanto Antonio como yo le tranquilizamos. No en vano ya le enviaron el libro maquetado y realizó las correcciones. El editor le dijo a principios de la semana pasada que empezaban a trabajar y que iban a diseñar la portada. Pero claro, supongo que a mí me pasaría lo mismo y más después de que su primera novela siga secuestrada en la editorial grande con la que firmó el contrato. Esta es la segunda, que será, en realidad la primera que le van a publicar, lo que son las cosas. Además estaba contento con el prólogo que le ha hecho su amiga Virtudes. Lo llevaba encima y nos lo enseñó y, la verdad, lo que pone Virtudes hace honor a la novela. Me dijo que pronto iba a colgarlo en su blog. Y yo le pedí permiso para dar en primicia el título de la novela. Ni me dijo que sí ni que no. Pero, tras despedirnos de Antonio, nos fuimos a El Nagual y nos echamos un mus contra el Chipi y el Yoni. Ganamos. Y me dijo que lo publicase si quería. La novela se llama “El círculo alquímico”. Y si la leéis vais a alucinar.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Nuevas correrías con Paco

Últimamente no paro de trabajar. La Agencia está a pleno rendimiento. Ya sabéis que en tiempos de crisis los malos parece que se multiplican. No obstante, he estado dos días en Madrid, justo los días en que Andrea tenía que viajar a Alemania. Mi relación con ella es atípica, pero nos va bien. A veces hemos quedado en París o en Roma para poder vernos, y eso que los dos vivimos en Madrid, si yo os contara...

El viernes estuve con Paco en el Paraíso del Jamón, en San Bernardo. Lo que iba a ser un vinito y un bocata acabó en Malasaña, en una cueva, viendo a unos notas que tocaban la acústica de muerte. Otro chaval hizo unas interpretaciones de Pink Floyd de manera magistral. Y una chica cantó el “here I go again” de Whitesnake como los ángeles, acompañada a la acústica por el que debía ser su chico. Y casi se le caen a uno las lágrimas, porque los chavales eran jóvenes, pero interpretaban temas de nuestros tiempos. Nos atizamos dos pintas de Franciskaner que hicieron que fuéramos al taxi más que contentos. Previamente tomamos una birra en el Bukoski, en el que estábamos la camarera, que leía un manuscrito, Paco y yo. Nadie, sin agobios, pero la música era buena, tiene algo ese garito.

Ayer, Paco se marchó a un taller express de la Escuela de escritores, me dijo que iba sobre Poe. Le esperé en el Museo Reina Sofía, que era donde se celebraba el curso. Al salir nos descojonábamos porque el taller, lejos de ser de Poe era de Poe+, es decir, de poemas. Paco atribuyó el fallo al alzheimer galopante, y puede ser que así sea. Nos marchamos paseando hasta la calle Toledo atravesando Lavapiés. Yo hacía que no iba por allí pero lo cierto es que las calles bullían al ritmo de árabes, chinos, indios, africanos y sudamericanos. Curioso barrio en el que se ha convertido Lavapiés auspiciado por todas estas nacionalidades.

Ya en la calle Toledo, dimos cuentas de unas variadas tostas y unas croquetas escoltadas por los Riojas de rigor. Paco me habló maravillas de “La conjura de los necios”, que yo ya leí hace mucho, y el cabrón ya llevaba preparada “Últimas tardes con Teresa”. Me habló de las últimas noticias sobre su, hasta ahora, inédita carrera literaria y el caso es que le vi algo más ilusionado que la última vez. Hablamos del morro que tuvo al entrar al Carmen Fernández de Blas en la presentación de Don Winslow y que parece que la cosa con respecto a su primera novela ha vuelto a ponerse en marcha. Le dije que hizo muy bien, que el mundo es de los valientes. Después nos fuimos a la calle del Carmen y nos tomamos unas copas de orujo de hierbas mientras me contaba que el editor de su segunda novela le ha dicho que en octubre empiezan a trabajar con el libro para sacarlo a finales de año. Así que a ver si ahora vamos a tener que asistir a más de una presentación. Qué mundo de locos éste el de las editoriales.

Por fin, como íbamos bastante sobrios y yo tenía que madrugar hoy, nos fuimos para el barrio, esta vez en Metro.

Escribo estas líneas desde Logroño, en donde dentro de un rato tengo que ir a seguir a un nota por un asunto de chantaje. Qué rutina, tíos.

lunes, 23 de agosto de 2010

En agosto todo se para

Agosto siempre me ha gustado porque uno se puede tumbar a la bartola alegremente. Y para los que nos gusta la Literatura es ideal, porque te puedes camuflar en una terraza del vacío Madrid y enfrascarte en esa novela que, ahora sí, puedes leer casi del tirón. Pero, por otra parte, llega a ser algo tedioso que todo esté parado. Si es que cierran hasta la bodega del Suso, que en sí, es una novela, y sus parroquianos, es decir, los protas de la novela, emigran a no se sabe bien dónde, y como mucho, los ves desperdigados por otros bares, pero de uno en uno no es lo mismo.

Todo se para, menos los cabroncetes que se dedican al mal porque, aunque tengo menos curro, los malos siguen haciendo de las suyas. Hasta la peña de los blogs se pira en agosto. Me quedan las salidas con Paco Gómez, desde que ha venido de vacaciones, porque éste también se ha ido, y es incluso más tranqui salir por ahí a nuestras cosas, ya sabéis, lo que más nos priva es el jamón ibérico y el Marqués de Cáceres. Pero para él, acostumbrado a ir a presentaciones y mesas redondas, pues la cosa se hace un poco más cuesta arriba. Desde luego no espera que este mes le llame ninguna editorial, aunque le veo más ilusionado desde que ha firmado contrato para su segunda novela y le han dicho que a finales de año parirán a la criatura.

Estimados lectores, siento no haber hecho ninguna entrada desde..., uf, ni me acuerdo. Pero es que he estado fuera, muy liado. Espero retomar esta sana costumbre de escribir, más que nada para espantar un poco los demonios. Y también espero que, por fin, este blog sirva para lo que fue concebido, es decir, para seguir las andanzas literarias de mi colega Paco. A ver que pasa con lo de sus novelas, que esto parece el parto de la burra. Os mantendré informados.

martes, 6 de julio de 2010

El talento de mi colega

Paco ha empezado ya a escribir la novela de mi última aventura. No sé, le veo como en parada biológica de escritura. Lo digo, porque en los tres últimos años había escrito tres novelas. Este año no ha escrito ninguna. Por años, me refiero a años escolares, que son por los que él se rige debido a su curro. La verdad es que le he visto bastante quemado. Porque a pesar de que la primera novela es cojonuda y tuvo la suerte de formalizar un contrato con una editorial grande, la crisis le ha cogido por medio y el libro sigue secuestrado en la editorial. Ahora está un poco más contento por haber firmado otro contrato con la segunda, esta vez con una editorial pequeña, no es lo mismo, ni tendrá la misma trascendencia, pero al menos un editor ha vuelto a apostar por él. Malos tiempos para publicar le han cogido. Debería haber empezado unos años antes a escribir, pero las cosas ocurren cuando ocurren. Mi colega Paco es un escritor de cojones. Le da a la novela, al relato corto, a los artículos, a las reseñas, a la Poesía..., y hasta tiene varias canciones escritas, letra y música, que se siguen interpretando en conciertos del grupo del barrio, son de las mejores. Tiene mucho talento artístico, yo no sé cómo se dedicó a la Ingeniería, bueno, sí que lo sé. A mí también me pasó. Cuando nos llegó la época en que terminamos la EGB, en mi barrio, estudiar era una cosa como de Ciencia Ficción. Los dos fuimos tarde a la Universidad. Yo me decanté por lo criminológico, de lo que entendía bastante, porque de ser delincuentes nos salvó yo que sé qué. Y él, por lo que calculó que tenía una salida. No me quiero ni imaginar la de libros que llevaría mi colega si se hubiese decantado por una Filología o cualquier otra carrera de Letras. Pero las cosas son como son. Y nacer en Canillejas en aquellos tiempos y con inquietudes te llevaba a bajar a la calle y que quisieras ser lo mejor que se podía ser: un macarra.

Espero que a Paco le publiquen algo, aunque sea la segunda. Y que vuelva a reencontrarse, que adquiera las fuerzas necesarias para volver a escribir regularmente. Y que al fin, se le reconozca su mérito.

jueves, 24 de junio de 2010

Retorno a Canillejas

Como ya os dije, el otro día terminé mi affaire en América y regresé por fin a Madrid. Lo que más me apetecía es ver a mi chica y a mi madre. Así que, antes de recoger a Andrea, pasé por la casa de mi infancia. Casi tuve que regañar con mi madre porque siempre que voy se empeña en sacarme comida, más de lo que puedo comer. Y yo ya había quedado en recoger a Andrea para cenar. Tras los típicos “hijo, estás más delgao”, “no te cuidas, ¿es que no comes?” y “lo que tienes que hacer es sentar la cabeza”, recogí a Andrea y nos fuimos a cenar a la terraza del Ritz que, el dinero, aparte de saber ganarlo, hay que saber gastarlo. Ni os cuento la velada tan agradable. Después, nos dimos un garbeo por la Castellana y pillamos habitación en el hotel Miguel Ángel, al que tenemos especial aprecio por razones que me reservo. Ella tiene casa y yo también, pero el caso es que nos gusta ir de vez en cuando a un hotel.

A la mañana siguiente, tras pasar por su casa temprano a recoger la maleta, la llevé al aeropuerto porque está haciendo un reportaje en Colonia. Así que, como veis, la cosa fue breve pero intensa. Después pasé por Canillejas y desayuné con Paco. Claro que antes pasé por el Cajamadrid a pillar pasta. Y empezaron las movidas. Resulta que hay un anciano sacando del cajero y cuando termina viene un nota y le pega un empujón. Y el compinche le agarra del brazo y le quita los 300 euros al hombre. Mi madre dice que no como y yo no hago deporte, pero el caso es que inicié la carrera y pude enganchar al nota del cuello. Antes de que el otro se me echara encima le metí una patada en los huevos, y al que tenía agarrado, que no hacía nada más que retorcerse, le tuve que meter tres trucos en la cara. El compinche, al ver que iba en serio, salió de najas. Debía de haber una patrulla cerca, porque los llamé por el móvil y no tardaron ni un minuto. Esposaron al pavo y yo levanté al abuelo que no paraba de darme las gracias. También tuve que llamar a Paco porque nos llevaron a comisaría al vejete y a mí. El viejo puso la denuncia, yo declaré como testigo y el mariquita del pollo me denunció por pegarle, hay que joderse. Menos mal que en una hora estuvo todo resuelto.

Cuando se lo conté luego a Paco no se lo creía. A pesar de todo, seguía siendo temprano y hacía mucho que no íbamos por la sierra, así que pusimos proa a Rascafría, que es un pueblo que te pasas de bonito. La idea era ir a lo de la comida al Monasterio del Paular, que es hospedería y restaurante. Pero Paco dijo que conocía un garito en la carretera que sube a Navacerrada, y allí que nos fuimos. Un olor a pino de la hostia, todo verde, fresquito, en fin. La anécdota es que le pido al nota una de Marqués de Cáceres y va el tío y me trae una botella de Rioja marca ACME. Le pregunto que si no tiene Marqués y va el nota y me dice que sí pero que es más cara. Yo es que no acabo de alucinar con la peña. No le dije nada, pero no sé cómo le miraría que el menda se llevó la botella y nos trajo la de Marqués con cubitera de hielo. Por lo demás bien, nos pusimos hasta las trancas de chorizo y morcilla (si me ve mi vieja...) y luego nos metimos un entrecot con patatas panaderas de la hostia. Desde la anécdota, el camarero nos trató como a clientes vip, jajaja, incluso nos invitó luego a un whisky. (El caso es que cuando me fui a USA dejé a Paco que no bebía y que no fumaba, pero ya vuelve a ser el mismo. No le comenté nada).

Le conté a Paco todas mis peripecias. Después, para bajar la comida, nos hicimos una ruta a pie de 6 kms. Por el río Lozoya, que es espectacular. Y el tío con su grabadora, como siempre. Dice que va a escribir la novela. Y me comentó que va a firmar un contrato por la segunda la semana que viene, aunque, como él dice, mejor no airearlo hasta que no lo tenga seguro.

lunes, 14 de junio de 2010

Se acabó

Vaya tela, he aterrizado hace dos horas en Barajas y acabo de llegar a mi casa tras haberme comido un pedazo de entrecot con patatas bien regado con Marqués de Cáceres en el garito de abajo en el que, por cierto, ya me daban por desaparecido o mudado de barrio. Y no me extraña, porque entre pitos y flautas me he tirado una buena temporada por ahí.

No podéis ni imaginaros la de peripecias y peligros. Desde la última entrada, he tenido que vérmelas con paramilitares, policías corruptos, narcos y macarras de toda índole. Eso sin contar otro par de incidentes con los de la organización que nos perseguía, con tiros, pero sin heridos, al menos de nuestra parte. Pero, al fin, todo ha acabado. Pude abandonar el continente americano vía Sao Paulo con pasaporte falso.

Me voy a echar una siesta del carajo y a la noche he quedado con Andrea, mi chica. Tengo ganas de verla, de descansar y de pasar, al menos, unos días tranquilos, olvidarme del trabajo. Mañana veré a Paco y a ver si me cuenta lo de ese contrato que va a firmar por su segunda novela sin que se haya publicado todavía la primera. Y seguro que querrá que le cuente mis peripecias para ir pergeñando otra novela, éste no para.

Me está entrando un sueño que te pasas. Me duermo. Echo de menos a mi colega, el que me custodiaba, al final nos hicimos muy amigos. Me duermo. Adios…